domingo, 11 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
ANALFABETISMO CREATIVO

La educación, a nivel mundial, saca de la ignorancia -ignorancia en el sentido de no tener noticia de algo; ausencia de conocimiento-, a partir del método para aprender a leer y escribir, desde los primeros años de la escuela. Mal que nos pese, hay una deuda pendiente, también a nivel mundial, sobre la democratización del conocimiento de las posibilidades creativas en las personas. La creatividad es tan importante como la alfabetización, de eso se están dando cuenta algunos colegas que, como uno, se dedican a la enseñanza de técnicas y procesos para que cada individuo aprenda a recorrer caminos que lo habiliten a saber extraer ideas de sus hemisferios derecho e izquierdo, juntos o por separado.
La escuela premia al que no se equivoca; de grandes sigue aplicando igual criterio. Luego, cuando alguien ingresa a una empresa es mal mirado si comete algún yerro. Salvo algunos lugares en los que se estimula al empleado diciéndole que si no se equivoca en algo, verdaderamente no está trabajando bien. La cuestión es que la educación se esfuerza en matarnos la espontaneidad, lo cual es igual a matarnos el niño.
Ahora bien, cambiar este cuadro de situación no es fácil, y lo peor, no es cómodo.
Hago una digresión, para salpicar este abordaje. Cuentan que el león, al saberse rey de la selva, un día quiere chequear si realmente los demás lo consideraban como tal. Su auditoría consistió en preguntarles a los animales de gran porte quién era para ellos el verdadero rey. “Obviamente que eres tú…”, le contesta el oso; “Quién lo duda? Tú eres el rey”, replica el tigre. Luego encara hacia el elefante, le moja la oreja y le consulta: “Decime, capo, quién es el rey de la selva? Eh, eh, eh? El elefantido lo toma con la trompa, le da dos vueltas por el aire y lo lanza a unos 10 metros, para que tenga. No conforme, va hasta el rey de la selva y le llena la cara de trompadas… nunca mejor empleada esta expresión. Cuando se pudo reponer de la golpiza, le dice: -Oye, maldito elefante, el hecho de no saber la respuesta no te habilita a ser tan descortés conmigo…”
Este cuentito podría denominarse la contumacia del león, que es lo mismo que la pereza para cambiar de opinión; es decir, la pesadumbre incómoda que es pensar diferente. También podría titularse LA ESCUELA. Pasando en limpio: acá no venís a aprender a pensar, a crear, sino a repetir… no de grado, por favor!, a repetir los libros y a aprender bien lejos de la creatividad. A la creatividad…ANATEMA Repitan, mis alumnos: ANATEMA.
Uno se enferma cada día, cuando comprueba que estamos lejos de instaurar el pensamiento creativo como una de las materias fundamentales de la enseñanza, desde el jardìn en adelante. Desaprender y volver a aprender. Deuteroaprendizaje, aprender a aprender. Dar las cartas del siglo 21, no las del siglo 19.
Una vez, uno de mis hijos me hizo el siguiente comentario: -Para que fulano cante bien, lo que tiene que hacer es dejar de cantar. Esta paradoja me resultó más que sugestiva. Porque quiso decir que tenía que desaprender las manías que había adquirido, creyendo que al exagerar su expresión vocal lograba transmitir mejor. Simple, el secreto estaba en cantar como si no cantara. Entonces, allí centraba la clave para hacerlo bien.
Por eso, me causa gracia y a la vez júbilo el padre que le preguntaba a su hijo, cuando regresaba de la escuela: "qué desaprendiste hoy?"
viernes, 9 de enero de 2009
LA VIDA, EL AMOR...
Cuando Alejandro Dolina dice que “la vida vale menos que el amor”, usa una curiosa metáfora que remite a que el amor, en sí mismo, es el resumen trascendental de toda una vida. Y podría llegar a valer más que todo lo que nos ocurra a lo largo de ella. Pasa que Alejandro tiene cierta predilección por Kierkegaard, filósofo que se ocupó de un estadio bastante complicado de explicar, llamado EL INSTANTE. Ese instante –el amor- vale toda una vida.
Kierkegaard estuvo profundamente enamorado de Regina Olsen, pero por razones religiosas la abandonó. Y escribió un libro llamado “Diario de un seductor”; lo hizo para quedar mal con ella adrede… con la intención que Regina lo olvidara. Más tarde escribió “Temor y Temblor” y “La Reduplicación”, con el propósito de recuperarla; pero ella se casó con quien fuera después gobernador de las Antillas holandesas.
Escribió ferozmente que “un hombre puede llegar a ser poeta, sabio o santo –tres estadios clave en su filosofía existente- por una mujer. Pero esa mujer es la que no posee. La mujer poseída puede hacer que lleguemos a ingeniero, abogado, escribano…”
Agrega: “La poesía es la ilusión antes del entendimiento. La religión es la ilusión después del entendimiento. El poeta es aquel que sueña con un acto que no llega jamás a realizar… “, así de tremendo es Soren, que busca, humanamente, sacarse de la cabeza algo imposible, como fue su gran amor por Regina.
Volviendo a Dolina, también dice que "nunca se puede perder el que no sabe dónde va" (frase reformulada, original de Séneca, creo, no la doy por seguro), y quiere indicar que sabiendo adónde vamos podríamos perdernos irremediablemente. O, dicho en otras palabras, la meta es el camino (el objetivo no es la meta sino lo que ocurre en el medio.) Claro, el camino podría resultar más interesante. Por eso me veo que estoy de ida en la vida, nunca me siento de vuelta. Como cuando uno se prepara para ir a una fiesta: lo que imagina es mucho mejor que lo que concreta. Y espero se entienda no como un pensamiento masoquista. Humildemente elucubro que uno debería de ir a la fiesta sin esperar nada. Porque, al poner expectativas, y al no obtenerlo, podemos sufrir inmerecidamente, quiero decir, desproporcionadamente. Porque, a la larga, uno es más importante que cualquier restricción.
(Este posteo está dedicado a una amiga, cuya inteligencia raya en la genialidad. Lo hago con la esperanza de que pronto logre ser lo que es… en punto caramelo, o lo que es lo mismo, una mujer arribando a la sabiduría. Aunque hay algo más a su favor, de la mano de Kierkegaard: “La subjetividad es la verdad. La objetividad es la mentira.”)
jueves, 8 de enero de 2009
NECESITO HALLAR UNA IDEA

Alumnos de Artilaria, Tea, Delego, Universidad de Belgrano, Seminaristas de Quito y Guayaquil -Ecuador-, en fin, a quienes han desfilado por cursos y seminarios ofrecidos por el autor de este blog, les pido que lean la siguiente nota. Guardando las debidas distancias, cada uno de Uds. sabe que lo que se relata en el artículo, por cierto lo hemos realizado en clase. Así que, a no desconfiar de sus propias capacidades. Porque han sacado ideas tan buenas que quizá ya lo han olvidado. Recuerden cuando les decía en broma: -Regístrenla, antes que se las copie y las ponga a mi nombre...
El proceso para generarlas siempre fue el mismo: empezar con cualquier tontería (o no), seguir disparando... hasta llegar a algo más o menos razonable.
Este posteo será quizá redundante: Uds. fueron los autores de cientos de buenas ideas. Faltó siempre poder ponerlas en acción; recuerden, recuerden, recuerden...
Por Phillip Kurata
Redactor
Washington — En la escuela de negocios Wharton de Filadelfia hay un profesor, con fama de genio científico, que enseña clases a estudiantes de postgrado.
David Pensak pregunta a un alumno: “¿Cómo piensa ganar dinero cuando obtenga su título de maestría en administración de empresas (MBA)?”.
El alumno responde: “Con tecnología de computadoras que funcionen con sólo tocar la pantalla. Eso podría resolver cualquier problema de la humanidad”.
“Muy bien. ¿Quién tiene un problema qué resolver?”, pregunta Pensak a la clase.
Según Pensak narraba esa historia luego en Washington, en ese momento otro estudiante levantó la mano: “Mi novia me dejó el sábado por la noche, ¿cómo me puede ayudar con eso la tecnología de computadoras que funcionen con sólo tocar la pantalla?”
El chico abandonado por su novia, contó que ella lo dejó por los efectos de una espera de 90 minutos por una mesa en el restaurante The Cheesecake Factory en un centro comercial. La muchacha sufre de hipoglucemia y la espera le causó una baja en el nivel de azúcar en la sangre, lo cual alteró su estado de ánimo, lo que provocó una discusión que puso fin a la relación, según relató Pensak.
“A ver, ¿cómo podemos resolver el problema de este joven?”, desafió Pensak. El profesor asevera que la innovación surge de una necesidad, de una insatisfacción o de la curiosidad. Cree que la capacidad de innovar no depende del nivel educativo, ni del rango, que una persona ocupe en una corporación.
“El cerebro es como un elástico, que si se estira un poco regresa al mismo punto, pero si se estira más, se coloca en una nueva posición y conserva el recuerdo de donde estuvo antes”, dijo.
En esta discusión de ideas, Pensak y sus alumnos concluyeron que en el centro comercial puede instalar kioscos en sus galerías, cada uno con una computadora de tecnología que funcione con sólo tocar la pantalla. Esta computadora permitiría a los clientes del restaurante Cheesecake Factory reservar una mesa a una hora específica, así como ordenar y pagar su comida anticipadamente.
“Los kioscos les ahorrarían tiempo y dinero a los restaurantes, y a los centros comerciales”, dijo Pensak.
Según sus investigaciones un restaurante típico podría atender a tres veces más clientes si no hubiera que utilizar el tiempo en la mesa para esperar por el menú, en decidir qué se come, en esperar por la comida y por los camareros para que traigan la cuenta final.
En el centro comercial de Filadelfia, donde se produjo la ruptura del noviazgo, se están probando kioscos con computadoras táctiles, señaló Pensak. Explicó que tanto los restaurantes, como el centro comercial, están contentos con la idea de los kioscos porque aumentan el negocio de los restaurantes y con ello la renta que pagan al centro comercial. Junto a dos de sus alumnos en Wharton Pensak instaló el sistema de reservas por medio de la pantalla de una computadora. Cuando el sistema se haga operativo piensan cobrar 25 centavos por cada reservación de mesa.
La propensión de Pensak hacia la innovación ha resultado en 38 patentes, lo que lo han hecho un multimillonario. Su patente más conocida es el cortafuegos en Internet, que colocó en el mercado por medio de Raptor Systems Inc., una compañía que fundó y despues vendió.
Tras una carrera de 30 años con la empresa E.I. du Pont de Nemours y Cía. viajó por Estados Unidos, y otros países, dictando conferencias sobre innovación en universidades y corporaciones. En 2008 el Centro de Economía Creativa y de Innovación, de la Universidad George Washington, en la ciudad de Washington envió a Pensak a Jordania, Tailandia y Brasil para que relatara sus ideas sobre como divulgar la innovación. El centro le ha reservado giras similares en 2009 en India, Brasil y otros lugares.
En un libro publicado recientemente, Innovation for Underdogs (Innovación para aprendices), sostiene que “el potencial de la mente para la innovación es muy básico, extremadamente lógico y ciertamente inherente en cualquier ser humano que viva y respire”.
Dijo a America.gov que el paso clave en el desarrollo de su cortafuegos para Internet no fue una revolución tecnológica o científica, sino la identificación de un problema, en este caso, la necesidad de proteger la información transmitida por Internet. La solución se le ocurrió al recordar una caricatura de una historieta cómica que “mostraba a un buitre sentado en una rama, muy enfadado y hambriento, en el desierto vacío. La línea al pie decía ‘Ten paciencia, maldición, voy a matar a lo primero que se mueva’”, escribió Pensak en su libro.
Sentado en un taxi, Pensak se dio cuenta que el buitre, que pertenece a la familia de las aves de rapiña, podría reencarnarse en un programa de computadora que sistemáticamente y sin errores eliminase cualquier dato ajeno o sospechoso que fuera a penetrar en un sistema informático. De ahí, el paso de encontrar a un programador que escribiera el software fue muy corto. En honor del buitre de la caricatura Pensak nombró su innovación Raptor.
Un método que Pensak utiliza para que sus pensamientos se conviertan en un marco de innovación es escribir lo que ve o escucha en tarjetas que luego archiva. Periódicamente consulta las tarjetas, las baraja, las coloca de dos en dos, y mira lo que ha emparejado.
Por ejemplo, en una tarjeta escribió: “soldados se desangran a causa de heridas de metralla en Iraq”; en otra, “el veneno de una víbora brasileña causa hemorragias que luego se coagulan”. La innovación se produjo cuando Pensak vio una conexión entre ambas frases.
“Si una persona recibe un disparo, lo primero es limpiar la herida y después parar la hemorragia”, dijo, “así que a lo mejor se puede tomar un poco de ese veneno y frotarlo en la herida con un bastoncillo de algodón”.
miércoles, 7 de enero de 2009
EL LOCO BENITO

(Este posteo está dedicado a mi nueva amiga, la venezolana Magdalena GRIMALDI, un monumento al optimismo)
En algún posteo del año pasado les conté que soy santafesino, aunque nací en la ciudad de Reconquista, en la que viví muy poco tiempo. Mi padre solía contarme las aventuras de El loco Benito, un muchacho que pertenecía a una familia distinguida de esa ciudad. Lamentablemente, Benito tenía una conducta bastante fronteriza, y sin embargo no le hacía daño a nadie salvo a sí mismo.
Una de las anécdotas más conocidas memora que Benito iba a la tienda del judío Hachuel, a comprar batistín rojo, que usaba para atrapar ranitas, algo que le gustaba mucho. La cosa es que le hacía cortar varios metros de tela ... Hachuel se la envolvía, Benito pagaba y... de golpe ¡salía corriendo como un condenado! Al primero que encontraba, una vez en la calle, le decía: -Ehhh... ¡lo embromé al judío Hachuel... le hice cortar 10 metros de batistín, se lo pagué y salí corriendo...!
Este relato viene a cuento de una charla vía mail con Magdalena, justamente en las primeras horas de hoy.
Las cosas son bellas, grandiosas y maravillosas en ella (la vida). Pero no nos enseñan a verlo así. Tristemente se programó al ser humano, la gran mayoría, a verla llena de dificultades, lo triste, lo que el otro dijo e hizo... escribía Magda en su correo.
Adhiero a sus palabras. Sin caer en el facilismo de un optimismo sacado con fórceps, obvio. Recuerdo la frase de Chaplin, cuando expresó la vida no tiene sentido pero hay que dárselo. Porque las cartas están echadas desde que uno nace, es una inevitable realidad. No hay otra que pelearle a las adversidades como fuere.
Nací, estoy vivo, tengo problemas como todo el mundo (que tiene problemas). Qué hago? Voy a lo de Hachuel y lo dejo plantado con lo que elegí? Porque, pensándolo bien, yo no elegí venir al mundo; quizá haya sido un regalo para mí (o no sé para quién). Pero es lo que hay, como se dice ahora. No puedo salir rajando, porque con eso no obtengo nada. Stop! Nos queda pensar creativamente, aunque sea engañándonos a nosotros mismos. No estoy diciendo está todo bien, eso sería emularlo a Benito. Quizá convenga imitarlo al tipo que estaba por morirse y le dijo al cura: -No me voy a morir un comino. Quiero saber en qué terminan los líos que hay en mi familia.... Y no se murió!
Mis disculpas a los lectores por este torbellino de optimismo, real o inventado, pero quiero saber en qué termina mi existencia. Aunque tendré que esperar a seguir viviéndola.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)