Hace algunos años se decía que los supermercados más prácticos del futuro dispondrían de unos cascos que te colocarías en la testa, una vez que ingresaras allí. Dicho adminículo tendría toda la info segmentada, referida a tus gustos, preferencias, compras habituales, marcas, en fin, sería un elemento hecho a la medida de tus costumbres. Entonces, accionarías play y una voz te recordaría: -Domingo, bienvenido a supermercados Cds… Te recordamos que la yerba mate Tarafuí hoy está en oferta; igual que la gaseosa Coca Sarli, que por el precio de una te llevas dos (pausa breve). En la zona de lácteos, el queso y la leche descremada La Tranquilísima vienen en un pack con un 20% de descuento, si llevas 4 unidades. Mientras recorres nuestro local, disfruta Blackbird, tu tema favorito, interpretado por Los Beatles… Blackbird singing in the dead of night / Take these broken wings and learn to fly /All your life /You were only waiting for this moment to arise...
Hoy el casco se llama Facebook, que algunos han inicialado FBI, como el servicio de inteligencia yankee. Allí estamos todos… porque hay que estar. Tiene sus ventajas y algunas desventajas. Por ejemplo, un amigo me contó que lo dejó su novia, porque al pibe no se le ocurrió mejor idea que publicar viejas fotos (en donde aparecía con su ex) , y ella, muy celosa le hizo una escena; como le sucedió a otro amigo, al que su actual esposa le tiró (en la cara) una taza de café (tibio?) en un sitio público. “Hizo eso porque me ama…”, pensó. Una de James Bond, si lo analizamos al detalle.
De cualquier modo, los beneficios son varios, como por ejemplo encontrar amigos que el viento de los tiempos se llevó. O leer artículos interesantes. O vincularte con parientes que andan caminando por el mundo.
En lo personal es un ejercicio para la memoria, porque a veces acepto el pedido de amistad de gentes que, en ese momento, no las tengo presente. Pero que luego, hurgando en mi cabeza, caigo y las reconozco.
Segmentar por gustos, estilos, slice of life… son acciones del marketing que datan de hace muchísimos años. Aunque mi predilección hoy se inclina por el marketing viral: bajo costo, ideas muy buenas, resultados al toque, esfuerzos menos intrusivos. Porque me atrapa la sorpresa, lo inesperado, lo ingenioso. Esa es la virtud, para mi gusto. Y como toda buena virtud, la condición es que cueste y además se ignore. Valga este final de posteo para también recordar a todos los quías que saben de mis gustos –sin usar cascos-, respetan preferencias… y tienen la virtud de no saber o entender por qué nos hemos elegido mutuamente.