sábado, 3 de julio de 2010

EL SUTIL LÍMITE ENTRE LO SUBLIME Y LO RIDÍCULO



Una pena. El equilibrio siempre es difícil de conseguir. Muy buen imitador de Maradona es este chileno apellidado Kramer. (Me tiento a decir Kramer excelente versus Kramer incoloro). Es que nadie lo cuida? Nadie le dice "ya está, suficiente"? Porque la parodia debería durar apenas un toque. Toque y salgo.

Observen la cara de los invitados. No saben qué sonrisa mentir... Recuerdo a Woody Allen, cuando escucha a un humorista pesado y se dice para sus adentros: -Hasta cuándo tendré que sostener esta sonrisa de compromiso?

Vergüenza ajena significa responsabilidad por el otro, asumida como propia; esa es la traducción psicoanálítica de sentir vergüenza ajena.

Stefan Kramer es muy bueno, claro que sí. Pero, imagino, no tiene buenos amigos, esos que nos dicen lo que no queremos escuchar. (Recordemos que no hay peor amigo que el que te da la razón...)

Ser artista también es saber desaparecer. Los grandes cantantes de ópera no dan siempre las mejores notas todo el tiempo.

Muy bueno lo tuyo, Kramer, insisto. Pero, por amor al arte, sería estupendo que buscaras algún freno.

2 comentarios:

Julián dijo...

cúanta razón tenés Domingo, es una imitación muy buena pero exagerada para mi gusto. Recién vi los comentarios en youtube y ni siquiera uno se asemeja al tuyo, no leí una sola mirada parecida, la verdad que se aprende mucho de tu opinión, a mí no se me hubiera ocurrido.

Domingo Lupis dijo...

Julián, no leí los comentarios en You Tube, cuando pueda lo haré.

Te agradezco tu palabras.

El humorista debería tener presente que una de las claves de los gags es decir y hacer sin la intencionalidad de remarcar que justo ahí hubo un chiste al que todos deben prestarle atención. Es como pidiera a los gritos "ríanse, dije un chiste, ¿no se dieron cuenta?".

Kramer pareciera no distinguir entre televisión y teatro, dos soportes con timings diferentes. Tal vez, no estoy tan seguro, lo suyo funcione en una actuación teatral.

Un abrazo