miércoles, 17 de diciembre de 2008

PENSAMIENTO LATERAL PARA SOLUCIONAR INCONVENIENTES

Problema: antiguo hotel distinguido pero con ascensores lentos. Solución obvia y rápida: cambiarlos por ascensores nuevos y veloces. Problema: son costosos. Solución: pensamiento lateral.

Razonemos un poco... la gente se aburre de tanto esperar a que el elevador llegue. La posible solución sería hallar una idea contra el aburrimiento; lograr que la demora pase desapercibida.

Solución: colocar espejos para que los huéspedes se miren mientras esperan. Entonces, el tiempo les parecerá menor. Algo más? Sí, al lado de la puerta del ascensor, colocamos un mapa de la ciudad, para que el turista consulte sobre lugares interesantes a visitar.

Los ascensores no andarán más rápido, al menos que los cambiemos. Pero las quejas disminuirán, un poco.

El pensamiento lateral nos lleva por otros caminos menos comunes.

Esto me pasó en el aeropuerto Marco Polo, Venecia; suelo recordarlo en mis seminarios. Al bajar del automóvil, se me rompió la presilla del mocasín derecho. Pregunté si había algún lugar para comprar un pegamento. (Solución común, no creativa).

Pero, la persona que me acompañaba sacó de su bolsillo una sevillana. "Domingo, poné el pie arriba de ese asiento, dejame que te ayude..."

Mi amiga procedió a cortar definitivamente las presillas DE LOS DOS ZAPATOS. Y me quedó un par de mocasines más elegante que el que llevaba puesto minutos antes.

Pensamiento lateral, al que no acudí por concentrarme en el pegamento y no salir de la caja mental.

2 comentarios:

Marcos CH dijo...

Muy Buenos Ejemplos!!!
Lo fundamental es darse cuenta de que es "hora de usar el pensamiento lateral". A veces uno no encuentra una solucion y no cae en la cuenta de que esta intentando siempre por el mismo camino.
Abrazo

Domingo Lupis dijo...

Exacto, Marcos, en el ejemplo de Venecia me pasó; a la hora de los bifes uno suele dejar de ser creativo; la solución tendría que haber venido de mi lado, por oficio, pero ni se me ocurrió, es la verdad.
Lo interesante de estos casos es que si salís de la trampa mental, pensás opciones que a la postre resultan mejores. Y no es la primera vez que me pasa. Por eso, conviene chequear un problema con otra gente. El ida y vuelta no deja de dar positivo. La pregunta que uno debería formularse es: "qué pasaría si..."

Gracias, amigo, justamente por este feedback.